Descubriendo al Alosaurio: Un Viaje a la Era de los Dinosaurios

Los alosaurios fueron una tribu de dinosaurios terópodos carnívoros que vivieron hace entre 155 y 150 millones de años durante el período Jurásico Superior. Encontrar los fósiles de un alosaurio casi completo es hacer un viaje directo a la era de las grandes bestias reptilianas que alguna vez recorrieron nuestro planeta.

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El descubrimiento de un depredador jurásico

La primera especie reconocida fue Alosaurus fragilis, bautizada por el paleontólogo estadounidense Othniel Charles Marsh en 1877. Pero el espécimen más famoso apareció en 1991: un esqueleto grande y bien preservado apodado “Big Al”, hallado en Wyoming, USA, que brindó nuevos conocimientos sobre este género.

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Un esqueleto excepcional

“Big Al” medía unos 8 metros de largo y era un ejemplar adulto aún con patologías de la vejez cuando murió. El 90% de su esqueleto pudo ser recuperado, incluyendo impresiones de piel, viseras y medulas óseas petrificadas, constituyendo uno de los mejores alosaurios jamás encontrados.

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Reconstrucción de esqueleto montado de Alosaurus en el Museum für Naturkunde, Berlin. (Fuente de imagen: Wikimedia Commons)

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Un cráneo grande lleno de dientes aserrados

Uno de los rasgos más distintivos del alosaurio era su enorme cráneo, que podía medir más de 60 centímetros de longitud. Como buen depredador, sus mandíbulas estaban equipadas con entre 14 a 17 dientes curvados y dentellados como cuchillos en cada lado, ideales para desgarrar carne.

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Un cazador bípedo de dos patas

El alosaurio era un carnívoro bípedo, que se paraba sobre dos patas robustas. Usaba su largo y pesado rabo como contrapeso, mientras sus diminutos brazos con garras le servían para sujetar presas. Con una longitud entre 7 a 12 metros y pesando 700 kg a más de una tonelada, era uno de los mayores depredadores de su ecosistema en Norteamérica.

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Ilustración artística de un ejemplar de Alosaurus atacando a un Diplodocus (Fuente de imagen: The Natural History Museum, London)

Un dinosaurio adaptado a la caza

Varias características especializadas del alosaurio indican que era un activo depredador cazador, no sólo un carroñero:

  • Su vista binocular, ubicación de ojos frenteles y gran tamaño de cerebro sugieren buena percepción de profundidad y coordinación de movimientos.
  • Sus poderosas patas con garras curvadas servían para outpacear a presas y sujetarlas con fuerza.
  • Mandíbulas y dientes perfectos para infligir profundas heridas punzantes y de desgarre en carne y huesos.

Un ecosistema dominado por gigantescos herbívoros

Los alosaurios compartían su hábitat con enormes dinosaurios herbívoros como diplodócidos, braquiosáuridos y estegosaurios, a los que probablemente predaban con frecuencia. Se han encontrado huesos de saurópodos con marcas de mordeduras creadas por terópodos del tamaño de un alosaurio.

Un pariente icónico extinto del moderno cocodrilo

A pesar de algunos rasgos externos similares como cabeza triangular y dientes aserrados, los dinosaurios como Alosaurus en realidad están más emparentados evolutivamente con las aves modernas que con cocodrilos. Ambos pertenecen al linaje de los arcosaurios, del que surgieron tanto dinosaurios como pterosaurios.

Aún queda mucho por resolver sobre los alosaurios y su ecología como apex predators del Jurásico Norteamericano. Pero fósiles tan bien preservados como el ejemplar “Big Al” nos permiten reconstruir y comprender con mayor claridad la biología de estas fascinantes bestias desaparecidas.

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