Tipos de Dinosaurios

El Velociraptor: el dinosaurio corredor por excelencia

El velociraptor fue uno de los dinosaurios carnívoros más singular de la era prehistórica. Este mediano depredador cubierto de plumas destacaba por su porte ágil, su gran inteligencia y por poseer uno de los arsenales de caza más letales. Pero sin duda, la característica que más llamaba la atención de este terópodo era su habilidad para correr a velocidades inalcanzables para la mayoría de sus contemporáneos.

El primer velociraptor

Fue en el desierto de Gobi, en la Mongolia Interior a inicios del siglo XX, donde el paleontólogo Roy Chapman Andrews encontró los primeros fósiles de este inquieto dinosaurio cazador.

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Bautizado como Velociraptor mongoliensis, vivió hace unos 75 millones de años, durante el último período Cretácico superior en lo que hoy es Mongolia y norte de China. Se han hallado también restos relacionados como el Velociraptor osmolskae en Rusia.

Con el paso de las décadas se desenterraron esqueletos más completos y otros parientes cercanos como el V.inexpectus o el V. sinensis, permitiendo a los científicos reconstruir como era este fascinante cazador emplumado.

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Anatomía de un corredor especializado

Comparado con otros famosos dinosaurios carnívoros como el Tiranosaurio Rex o el Allosaurus, el Velociraptor era un dinosaurio de complexión menuda y delgada. Medía cerca de 2 metros de largo, 80 centímetros de alto y rara vez pesaba más de 15 kilogramos.

Pero su modestos tamaño ocultaba una anatomía finamente adaptada para la velocidad y la persecución. Su flexible columna vertebral, su larga cola rígida para mantener el equilibrio y sus potentes patas con 3 dedos provistos de garras curvadas como navajas eran ideales para acelerar y virar ágilmente.

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Ilustración de un Velociraptor mostrando los adaptaciones osteológicas para la carrera. Fuente: HowStuffWorks

Pero tal vez lo más importante era su innovador sistema respiratorio. Los huesos de la cadera del Velociraptor no estaban fusionados con el sacro, permitiendo el movimiento independiente de ambas mitades de la pelvis durante la respiración, optimizando el intercambio de oxígeno mientras corría.30808-4)

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La máquina dinosauriana de correr por excelencia

Gracias a su extraordinaria anatomía, se estima que el Velociraptor podía desplazarse a una velocidad punta de 40 km/h, igual que un guepardo actual. Esta rapidez resultaba abrumadora para casi todos los dinosaurios de su hábitat y época.

Solo los más ligeros ornitomímidos como el Struthiomimus podían equiparar su velocidad de galopeo sostenido. Incluso el doble de grandes, los majestuosos tiranosaurios dificilmente superaban los 25 km/h, según modelos biomecánicos recientes.

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Es factible que los velociraptores dependieran en gran medida de emboscadas y persecuciones cortas para derribar presas medianas, complementando con su mortífera garra en el segundo dedo del pie para desmembrar a sus víctimas. Era una combinación de rasgos únicos que convirtieron al Velociraptor en uno de los predadores más mortíferos de su hábitat.

El legado evolutivo del Velociraptor

A finales del período Cretácico, la estirpe de velocirraptores ya estaba bien establecida en el norte de Ásia como depredadores cursoriales altamente especializados. Sus adaptaciones para la velocidad sentarían precedente en muchas especies de aves modernas.

De hecho, algunos expertos especulan que ciertos grupos evolutivos de aves rapaces – como los halcones, águilas o los caracaras – pudieron heredar parte de los genes para la carrera del Velociraptor, permitiéndoles también alcanzar grandes velocidades de vuelo.

Así que de una forma indirecta, tal vez una parte del espíritu de estos ágiles dinosaurios corredores prehistóricos perdura hoy en día en las majestuosas aves rapaces que sobrevelan los cielos.

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