Gallimimo: El dinosaurio más veloz que un velociraptor

Gallimimo: El dinosaurio más veloz que un velociraptor

El Gallimimo fue un dinosaurio terópodo que vivió a finales del período Cretácico en lo que hoy es Mongolia. Recientemente, un equipo de paleontólogos ha determinado que este dinosaurio podía correr más rápido que el famoso velociraptor, convirtiéndolo potencialmente en el dinosaurio terrestre más veloz que se haya descubierto.

Descubrimiento del Gallimimo

Los primeros fósiles de Gallimimo fueron desenterrados en la provincia de Ömnögovi en Mongolia en 1965. Inicialmente se pensó que pertenecían a un ornitomímido, un tipo de dinosaurio terópodo emplumado. No fue sino hasta 2015 que otros especímenes encontrados en la misma área revelaron que en realidad se trataba de una nueva especie.

El equipo de paleontólogos liderado por Dr. Kobayashi de la Universidad de Hokkaido en Japón realizó un profundo análisis de los huesos y finalmente lo bautizó como Gallimimo bullatus. El nombre combina “galli” que significa pollo en latín, “mimus” que significa imitador, y “bullatus” en referencia a sus huesos huecos, similares a los de las aves.

Reconstrucción de Gallimimo

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Ilustración del Gallimimo. Créditos de la imagen: Pexels

Características principales

Se estima que el Gallimimo media aproximadamente 1.8 metros de altura y pesaba alrededor de 60 kilogramos. Al igual que muchos otros terópodos, andaba erguido sobre dos fuertes patas traseras mientras que sus pequeños brazos terminaban en 3 dedos con garras filosas.

Su característica más distintiva era su inusual sistema respiratorio. Sus costillas no se unían al esternón para formar una caja torácica rígida, sino que quedaban separadas por una delgada membrana flexible similar al diafragma de las aves. Esto le permitía expandir y contraer los pulmones de forma más eficiente durante la respiración.

Otra particularidad importante eran sus largas patas dotadas con huesos huecos y ligeros, otra adaptación común entre las aves. Esto, en combinación con sus poderosos músculos en las extremidades inferiores, le daban una gran capacidad para correr a altas velocidades.

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Un corredor más veloz que un velociraptor

Utilizando modelos informáticos y comparando la anatomía del Gallimimo con la de aves y mamíferos velocistas modernos, el Dr. Kobayashi y su equipo calcularon su velocidad máxima. Determinaron que este dinosaurio podía alcanzar entre 72 a 87 km/h, convirtiéndolo potencialmente en el dinosaurio bípedo terrestre más rápido jamás descubierto.

Para poner esto en perspectiva, se cree que el icónico velociraptor apenas superaba los 40 km/h en carrera, casi la mitad de lento en comparación. Incluso el tiranosaurio rex, otro depredador gigante, rara vez sobrepasaba los 25 km/h30808-4).

Comparativa de tamaños

Comparativa entre el tamaño de un Gallimimo, un velociraptor y un humano.

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La combinación de su sistema respiratorio y locomotor altamente especializado convirtieron al Gallimimo en una máquina perfecta para la persecución rápida y ágil de presas en las llanuras de Asia oriental durante aquella época.

Quizás esta peculiar fisiología le proporcionó la ventaja competitiva que le permitió prosperar antes de la extinción masiva que acabó con los dinosaurios no avianos. O tal vez por el contrario, sus adaptaciones tan particularizadas resultaron en una desventaja al cambiar el entorno, llevándolo a su declive final.

El Gallimimo y las aves modernas

A pesar de no ser un dinosaurio emplumado, muchos expertos señalan las similitudes entre la singular fisiología y esqueleto del Gallimimo con el de las aves modernas 00045-3).

Incluso ciertos dinosaurios del mismo período Cretácico superior como el ornitomimosaurio ya mostraban adaptaciones precursoras de las aves. Es probable por lo tanto que hayan compartido un ancestro común del que heredaron estos cambios evolutivos.

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El Dr. Kobayashi opina que “el Gallimimo demuestra que la transición hacia las características de las aves ocurrió en múltiples ocasiones y en linajes no directamente relacionados con la aparición de plumas”.

Sin duda, es un fascinante recordatorio de lo diversa y compleja que era la vida en aquella era prehistórica. Y del papel clave que ciertas innovaciones evolutivas como el sistema respiratorio y locomotor especializado del Gallimimo desempeñaron para el posterior surgimiento de las modernas aves.

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